Mi Querido Diario
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Mi querido Diario: Hoy estoy hasta los cojones del mundo. Harta de tanta estupidez, vanagloria y despotismo

Mi querido Diario: Hoy estoy hasta los cojones del mundo. Harta de tanta estupidez, vanagloria y despotismo

Mi Querido Diario:
 

Hoy estoy hasta los cojones del mundo. Harta de tanta estupidez, vanagloria, despotismo y arrogancia. Vengo a desahogarme aquí contigo como siempre, llevo semanas sin venir a escribirte a pesar de mis innumerables promesas de que vendría cada día y cuando vengo, solo saco sapos por la boca.

Soy consiente de ello joder, pero es que siempre debemos ser nosotros mismos, siempre tenemos que dar nuestra mejor o peor versión, simplemente debemos ser nosotros siempre; así tal como somos. Eso me lo enseñaste tú mi amado Diario, hace mucho, mucho tiempo, tanto que no alcanzo a recordar.

Y desde entonces, siempre trato de ser yo misma, de ser leal a mis principios y esencia.

Y esa es la verdad: estoy harta. Y es que a veces te cansas ¿sabes? de la estupidez humana (la tuya incluida), las tonterías de la gente y hasta del rumbo que ha tomado tu vida. Y te planteas un cambio, un cambio que nunca llega. Que nunca llega... a menos que hagas algo. Algo como tomar impulso, mandarlo todo a tomar por culo y empezar de cero. Pasando de todo y de todos, yendo literalmente a tu puta bola, sin hacer caso a nadie y haciendo lo que sencillamente te sale de las narices.

Y así estoy yo mi querido Diario: tan cansada como para mandarlo todo a la mierda y al mismo tiempo, tan enérgica como para empezar desde cero algo completamente distinto y poner en ello toda mi energía para que esta vez... sí funcione.

Porque si de algo estoy segura, es que el motivo de mi frustración no es mi desmotivación con la vida en general, sino con la mía en particular, con lo que he permitido que sea; y es que, sin apenas darte cuenta, terminas yendo por determinados caminos en los que permites de todo a todos, te pones visible para todo el mundo y te das cuenta, de pronto y sin pre-aviso, que eso definitivamente no era lo que querías.

Y simplemente decides quitarle el poder a ese rumbo en tu vida y por ende, a todas las personas incluidas en él, quienes a partir de ahora deberán despedirse del enorme y desproporcionado poder que les diste sobre tu propia vida.

¿Y qué coño importa si tienes 40, 80 o 20 años? Simplemente te has dado cuenta y es el momento de decir adiós a un pasado y presente que no te llenan... para dar la bienvenida cueste lo que cueste, a un presente y futuro que ames a cada segundo. 

Y lo pienso hacer mi amado Diario, vaya si lo pienso hacer. Cueste lo que cueste.

Porque si de algo estoy absolutamente convencida, es del hecho inescrutable de que yo soy yo, de que siempre seré como soy y de que ha llegado la hora de mostrárselo al mundo. 

Te quiero mi amado Diario.